S: Mujer de 74 años, que acude a primera consulta, porque su anterior médica de cabecera se mudó fuera de Capital y le recomendó que acudiese a este consultorio. Refiere ser una mujer sana, y como único antecedente, ser hipertensa medica con Losartán y Propanolol. Después de tomar la presión, la paciente refiere inmediatamente sentirse nerviosa, por ser la primera consulta y que probablemente eso haga que su presión esté más elevada que lo habitual.
O:
Talla 1,65
Peso 70 kg
BMI 25,7
TA 160/80
Toma Losartán 50 mg cada 12 horas y Propanolol.
E: Paciente hipertensa medicada con Losartán y Propanolol.
P: Se decide mantener mismo esquema antihipertensivo y citar a la paciente dentro de 4 meses para volverla a evaluar.
Frente a este caso, me surgieron las siguientes interrogantes:
1) ¿Cuándo y bajo qué criterios diagnosticamos hipertensión de guardapolvo blanco?
3) ¿Cuáles son los fármacos antihipertensivos de primera línea en pacientes mayores de 60 años de sexo femenino sin antecedentes cardiovasculares?
2) Si la paciente siguiera hipertensa en la próxima consulta, ¿qué esquema terapéutico sería el más apropiado?
Hola Mati, con respecto a la HTA de guardapolvo blanco (HGB), la definimos como la condición en la cual la TA está persistentemente elevada (>140/90 mmHg) en consultorio ante la presencia del médico, pero con valores normales (<135/85 mmHg) en el domicilio o con el MAPA de 24 horas.
ResponderEliminarLa Sociedad Europea de Cardiología ha sugerido los siguientes criterios diagnósticos:
a) valores de TA >140/90 mmHg medidos en el consultorio durante tres visitas diferentes;
b) al menos dos mediciones fuera del consultorio con TA <140/90 mmHg;
c) ausencia de daño en órganos blanco y
d) promedio del MAPA diurno <135/85 mmHg.
El término HGB debe reservarse a los pacientes con esas características y que no se encuentren bajo tratamiento antihipertensivo.
Asimismo, la HGB debe diferenciarse del efecto de guardapolvo blanco, que es la elevación momentánea de la TA en consultorio y se define como la diferencia entre la TA clínica promedio y la TA ambulatoria diaria promedio. Es una reacción de alerta presora del paciente ante el ambiente clínico y en general se habla de EGB cuando, en la consulta médica, la TAS y la TAD exceden en 20 mmHg y/o 10 mmHg, respectivamente, a la TAS y TAD registradas fuera de la consulta médica.
En cuanto a los fármacos de primera línea, las personas ancianas, mayores de 65 años, representan un grupo etario en continuo crecimiento en la mayoría de los países del mundo. La HTA tiene una alta prevalencia en esta población, lo cual les confiere de tres a cuatro veces un aumento del riesgo para enfermedad cardiovascular.
Los pacientes añosos se benefician claramente con el tratamiento antihipertensivo. Al estudiarlos y tratarlos, deben tenerse presentes las alteraciones fisiológicas ocasionadas por la edad y las comorbilidades. Siempre se deben recomendar medidas no farmacológicas. El tratamiento con medicamentos estaría indicado cuando la PAS es mayor de 140 mm Hg, y tal vez 150 mm Hg en los muy ancianos, ya que se sabe que los descensos de la PAS menores de 140 mm Hg deben ser controlados rigurosamente. La PAD no debe ser menor de 65-60 mm Hg. Las principales clases de medicamentos no difieren significativamente en su capacidad para disminuir la PA y la protección cardiovascular con relación a las personas más jóvenes. No obstante, los antagonistas cálcicos podrían tener un efecto más favorable. Por este motivo, esta paciente se podría beneficiar si se le agrega un fármaco antagonista cálcico a su esquema antihipertensivo.
Bibliografía:
Sánchez Gelos, D. F.; Azzara, S. H.; Milei, J.; Gómez Llambí, H. “HIPERTENSIÓN DE GUARDAPOLVO BLANCO E HIPERTENSIÓN ENMASCARADA” Cap 71. SAHA (Sociedad Argentina de HTA).
Ingaramo, R. A. “TRATAMIENTO DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN EL ANCIANO” Cap 124 SAHA (Sociedad Argentina de HTA)